Se puede dar un abrazo con tan solo una mirada...

Aldea del Fresno, Madrid, España15 DíasSalud y Bienestar

ANTES...

16:00h, 29 de abril, en plena pandemia mundial Covid-19, me escribe mi compañera del trabajo Cristina para decirme que no puede más de estar detrás de un ordenador mientras aumentan diariamente las cifras de muertos por la epidemia y que, qué hacemos. Después de varias consultas, averiguamos que la Residencia de mayores San Juan Bautista perteneciente a la Orden de Malta en Aldea del Fresno, está muy necesitada de ayuda, pues más de la mitad de su plantilla de trabajadores y personal sanitario está infectado. Tras llamar a nuestro jefe para decirle que nos encerrarnos unos días en una residencia de mayores, con la mitad de ellos también infectados, nos despedimos de nuestras familias (bastante reticentes a nuestra escapada), ponemos rumbo a la residencia. No llevaba ni 10 minutos en el coche cuando ya me habían hecho dos controles de policía de circulación (solo recordar que estábamos en pleno estado de alarma) y admito que si, estaba nerviosa. Estaba nerviosa porque no sabía qué esperar, ni qué me iba a encontrar allí. Mi hermano, con la mejor intención del mundo, al contarle mi decisión de irme, me pregunta que si estoy preparada para estar cerca de esta tragedia, y la verdad es que no sé muy bien lo que le contesté pero si recuerdo decirle: "Solo sé que tengo que ir, y que quiero ir."

DURANTE...

Llegamos, nos ponemos los EPIS fuera de la residencia, y entramos a conocer a lo que ahora son "nuestros abuelos". Llegamos justo para el momento de las cenas (19:00h), les saludamos, nos impresiona verles a todos con mascarilla y nos preguntan quienes somos, y a qué hemos venido... Mientras, el personal nos explica cómo están estos mayores aislados, según los síntomas que presentan, en las distintas salas de la residencia...  

Un día en la residencia.
06:45 nos levantamos para poder llegar a tiempo a despertarlos y darles el desayuno. No sé si muchos habéis estado ya en una residencia de mayores, pero yo nunca había estado y te sorprenden muchas cosas, como por ejemplo, que a muchas abuelitas les gusta arreglarse antes de salir a desayunar, o cómo para ellos, su cuarto es su casa, y por tanto, su espacio más íntimo... Después de aprender cómo les gusta tomarse el café, nos sentamos a su lado para intentar conocerles poco a poco, y averiguar qué les gusta hacer durante el día, hasta las 21h que les ayudamos a acostarse. Algunos desde un primer momento se abren a nosotras y nos cuentan historias de su familia, cuantos hijos que tienen etc. Enseguida vamos haciéndonos una idea de quién es amigo de quién, y qué les divierte hacer... Charlar, juegos de mesa, cartas, paseos y hasta manicuras y masajes en las manos son algunas de las cosas que hacíamos con ellos durante el día, pero mi momento preferido sin duda alguna, era el momento de hacer una videollamada con sus familias. Y ese momento, en el que ves la cara del nieto/a o del hijo/a que lleva confinado meses sin poder ir a ver a su madre o a su abuela/o, en la pantalla del móvil totalmente emocionado. No hay palabras que describan esa sensación.

Una Semana Santa diferente
No os he contado la importancia que tiene para mí, como católica, la Semana Santa, y es que, es de las fechas más especiales para mí, y nunca la concebiría de otra forma que no fuera pasarla en familia y viviendo la Fe... Tras darme vía libre el director de la residencia para organizar como quisiese la Semana Santa, reabrimos la capilla (cerrada por Covid), decidimos limpiarla y ponerla lo más bonita posible para celebrar esos días tan especiales. Sólo puedo dar gracias a la Orden de Malta y al Padre Fanjul por haberme ayudado a poder "celebrar" humildemente esos días Santos con nuestros abuelos.

Esta experiencia de vivir la Semana Santa en la residencia ha marcado, sin duda, un antes y un después en mi vida de fe.

Jueves Santo con ellos.

CONCLUSIÓN...

Varias personas me han preguntado que si puedo dar algún consejo que haya aprendido durante mi experiencia en la residencia, y más que consejo, lo que he vivido, es el mayor regalo que he recibido este año, y seguramente en mi vida, ya que me he dado cuenta una vez más que no se necesita nada, para darlo todo. Y que se puede dar un abrazo con tan solo una mirada...

Con Ascensión el día de Madre.

Escrito por

Escrito por

sofiafvillavicencio

Realizado con el apoyo de

Orden de Malta

Ubicación

Aldea del Fresno, Madrid, España

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