Kenia, un viaje de aprendizaje

Kabarnet, Condado de Baringo, Kenia1 MesEducación de Calidad

Introducción:
Durante el verano de 2017 mi amigo Chema y yo colaboramos con la ONG “Bamba Project”, cuyo objetivo es erradicar la pobreza y la injusticia en las zonas más desfavorecidas del continente africano, concretamente en la zona del valle del Rift (Kabarnet), desde donde se impulsan iniciativas de mejora de la calidad de vida a través de proyectos de desarrollo y cooperación.

Nuestra labor se desarrolló en un orfanato con más de 30 niños, donde todos los que estuvimos allí intentamos trasladar a los más pequeños que la educación es el motor del cambio social.
El vínculo que creas tanto con los niños como con Rutto y Christine (locales y coordinadores del orfanato) es increíble.

Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Si en algún momento de vuestras vidas habéis pensado en realizar un viaje de este tipo, no lo dudéis más, lanzaros porque os aseguro que no os arrepentiréis. Y antes de empezar a contaros, deciros que aquí nos tenéis para cualquier duda que tengáis.
Para que le pongáis cara a Rutto, mi amigo Chema y otros voluntarios con los que coincidimos algunos días. 

Gran Valle del Rift

Empezando el viaje:
El viaje comenzó en Madrid. Allí me esperaba Chema, uno de mis mejores amigos. Nuestras vidas se cruzan cuando en 5º de carrera, estuvimos de Erasmus en Bolonia (Italia). Allí vivimos juntos y podría estar días enteros escribiendo historias de lo mucho que disfrutamos, pero sin irnos por las ramas, volvamos a Kenia y a cómo surge este viaje. Chema es de ese tipo de personas que me gustan, lanzadas. Tanto es así que, a un mes del viaje, le conté que tenía un billete comprado para ir en verano a Kenia, y que creo que fue la ilusión con la que le contaría el plan, que en menos de tres días me había enviado un pantallazo y se había comprado el mismo vuelo. Así que genial, además de un gran destino tenía a un gran compañero de viaje.  Salimos desde Barajas y volamos hasta Casablanca (Marruecos), donde hacíamos escala para ir a Nairobi, la capital de Kenia. Llegamos de madrugada, a las 2:00 y de pronto nos invadió esa sensación de cuando llegas a una ciudad nueva y desconocida, y más aun siendo tan de noche. Todo era hostilidad, había policías y militares con sus metralletas, “taxis” no oficiales ofreciendo llevarte en sus coches…afortunadamente teníamos cerrado el servicio de recogida con el hostal donde nos quedábamos. Nos llevaron a nosotros y a unos chicos que conocimos durante el vuelo, que por cierto, muy máquinas estos chavales, apenas tenían 20 años e iban solos a una misión al norte de Kenia en la frontera con Etiopia. Uno de ellos iba incluso sin billete de vuelta.

Primer día en Kenia: Nairobi y Kibera
Nairobi desde mi punto de vista no es una ciudad que tenga un gran interés turístico, incluso le preguntamos a la chica de la recepción del Hotel y lo único que nos recomendaba era hacer un Safari por el Masai Mara, pero nuestro plan era otro. Teníamos un día completo en Nairobi y no sabíamos muy bien qué hacer. Los chicos del avión nos habían hablado de Kibera, la mayor favela de toda África donde viven más de un millón de personas. Ya conocíamos de la existencia de Kibera a través de un amigo de Chema, Pedro Armas, que lleva años trabajando en Kubuka-Más por Ellos, una ONG que os recomiendo que conozcáis https://www.kubuka.org/, y de la que ya compartió su experiencia en mapAyuda.org.
Kibera significa ‘bosque o jungla’, y son los suburbios más pobres de Nairobi, así que pensamos que era una buena manera de tener una verdadera inmersión en el país. Hablamos con Elisabeth (la chica de la recepción), y nos dijo que era un sitio muy peligroso, que si queríamos ir tenía que ser por el día, pero que no se nos ocurriera de ninguna manera ir de noche o que se nos hiciera de noche estando allí. Además, nos aconsejó que fuéramos acompañados de alguna persona local que conociera la zona, y finalmente conseguimos que nos acompañara una amiga de Elisabeth y el chico del taxi que nos llevó hasta Kibera.
Aquí tenéis fotos que hicimos cuando estábamos entrando con el coche.

Kibera es el tercer mundo en todo su “esplendor”, es muy impactante. No hay prácticamente nada edificado con ladrillos salvo algún colegio o iglesia. Todo son chabolas apelotonadas y parece una auténtica jungla de personas sin recursos, desgraciadamente nada más lejos de la realidad. Estuvimos alrededor de una hora dando vueltas con el coche hasta que decidimos bajarnos y dar un paseo, la sensación era de estar en una película. No tuvimos apenas percepción de peligro, sino más bien lo contrario. Las calles están llenas de niños, y muchos de ellos se te acercan, y no precisamente para pedir limosna, sino para que les chocases la mano o simplemente te decían, “Hello, how are you?” siempre sonrientes, es increíble. Para que os hagáis una idea la tasa de natalidad de Kenia cuadriplica la de España.

Paseando por allí dimos con un colegio, pedimos permiso en la recepción y entramos . Nos asomamos a una de las clases y unos pocos niños empezaron a saludar tímidamente. Cuando el profesor abrió la puerta y nos dijo que podíamos pasar, lo siguiente que recuerdo es una avalancha literal de niños hacia nosotros, fue una sensación muy especial que nunca olvidaré.

El trayecto a BAMBA, Kabarnet:
Segundo día en Kenia, suena el teléfono de la habitación del hotel: “Good morning, Rutto is here”. Rutto, junto a su mujer Christine, son los encargados del orfanato al que nos dirigíamos y donde pasaríamos unos días inolvidables del que os hablaré algo más tarde.  Volviendo a Rutto, nos recogió en el hotel de Nairobi para tomar rumbo a Kabarnet, lugar en el que se encontraba el orfanato, no sin antes despedirnos de nuestra amiga Elisabeth. En la despedida me regaló una pulsera que aún conservo.

Pulsera de regalo de Elisabeth

El trayecto era largo, alrededor de unos 350km y esto parece bastante más si estás en Kenia. El camino fue muy divertido, Rutto, Chema y yo no parábamos de hablar y de reírnos. Además, Rutto nos hacía parar en todos los puntos de interés del camino, nos cruzamos con montón de animales como por ejemplo cebras, monos e incluso tortugas gigantes.par

Parando a ver las cebras en el camino de Nairobi a Kabarnet

Todo esto suena muy idílico pero la realidad es que en cierto modo íbamos “cagaos”, las carreteras en Kenia son como la típica nacional de España de un único carril de doble sentido pero bastante más estrecha que las nuestras y la gente conduce por la izquierda como en Reino Unido, ya que Kenia fue colonia británica. Ya nos advirtieron desde España que lo más peligroso eran las carreteras, ni los leones, ni los mosquitos, ni las enfermedades. Para mí la inseguridad al volante fue un constante y lo peor de Kenia. En cualquier caso, Rutto es un magnifico conductor y nos llevó genial a todas partes.

Sobre Rutto os podemos decir tanto Chema como yo que es la persona más enérgica, feliz y positiva que hemos conocido nunca. Es de esas personas que transmiten un constante buen rollo y que consigue contagiarlo a los que están a su alrededor. Lo hemos hablado Chema y yo posteriormente lo enormemente afortunados que nos sentimos de haberlo conocido. De hecho, se nos quedó grabada una frase que nos decía mucho. Rafa, Chema, Are you happy? Because your happiness is my happiness. Lección de vida: la felicidad se alcanza en gran medida entregándote a los demás.

Rutto 

Continuando con el viaje a Kabarnet, tras varias horas de carretera, vimos un cartel grande que decía: “You are now crossing the Equator, Karibu Kenia Hakuna Matata”, estábamos cruzando justo la línea del ecuador. En ese lugar, se nos acercaron varias mujeres locales vendiendo objetos africanos que compramos como recuerdos para nuestras familias y amigos.

Chema and Rafa Crossing the Equator - Karibu Kenia Hakuna Matata

Después de esta parada, Rutto me dijo que por donde estábamos pasando había tortugas muy grandes. Al principio no le creí mucho, pero de pronto vi una señal de tráfico con la silueta de una tortuga. Para los que no lo sepáis la tortuga es mi animal favorito y para los que lo sabéis os podéis imaginar la ilusión que me hacía pensar que podía ver a una. Tras varios kilómetros y desde el coche mirando por la ventanilla y no ver rastro de una sola tortuga, le dije a Rutto medio broma medio en serio: “You are playing with my feelings” y él solo se reía…eran alrededor de las cinco de la tarde, y anochecía pronto, como a las siete, por lo tanto, decidimos bajarnos del coche y buscar a las malditas tortugas a pie por allí por en medio del campo.

Nos encontramos a unos locales y nos dijeron que cuando está el sol pleno sí que se les veía dar paseos por allí pero que ya como se estaba atardeciendo y el sol se estaba escondiendo, ellas también buscaban sus refugios y se escondían. A pesar de ello, no me rendía, y yo les insistía a Chema y Rutto en que siguiéramos buscando. De pronto, di con un niño pequeño de entre 7-9 años, no más, y me dijo que él si sabía dónde había tortugas y que le siguiera. Tras un rato campo a través siguiendo al niño, de repente se paró, y señaló al campo donde había dos tortugas africanas gigantes. ¡Increíble! ¡Emocionante! Entiendo que para cualquier otra persona no dejan de ser tortugas y desde luego no os parecerá nada emocionante, pero para mí fue especial. Lo recuerdo como un momento sumamente feliz. Apenas llevaba dos días en Kenia y todo estaban siendo grandes momentos.

Tortuga Africana

Rutto con la Tortuga Africana

Con nuestro amigo que nos ayudó a encontrar las tortugas

Rutto al verme tan contento y después de haber estado bromeando con él sobre si estaba jugando con mis sentimientos, me dice: “Rafa, your happiness is my happiness”.
Bueno, ya faltaba poco para llegar al orfanato. Se ubica en el valle del Rift, con un paisaje increíble, montañoso y lleno de vegetación. Recuerdo que estábamos muy cansados tras todo el día de viaje, era noche cerrada. Llegamos a la puerta de Bamba que es como se llama el orfanato. Todo estaba oscuro y empezamos a oír a niños gritar, algunos se asomaban desde la puerta de la cancela. Fue increíble, al bajarnos del coche, de repente una estampida de niños sale corriendo hacia nosotros gritando nuestros nombres y dándonos millones de abrazos. Era una locura, no habíamos hecho absolutamente nada y esos niños ya habían hecho que nos sintiéramos muy queridos. Y acabábamos de llegar…

Chema con King John, uno de los hijos de Rutto y Christine

Eran alrededor de las 19 y a esa hora es cuando los niños del orfanato hacen el “Devotion time”. Es un tiempo que dedican diariamente a cantar, bailar y reza, siempre es una media hora antes de la cena. Es muy bonito, las letras de las canciones y los ritmos son muy pegadizos.

Devotion Time

El aula donde cantan tenía puesto en la pizarra “ Welcome to Bamba Rafa and Chema” en folios pintados con letras de colores y corazones. Detallazo de bienvenida de los niños. Una vez allí, después de verlos cantar y bailar, nos dieron las gracias por estar allí y pidieron por nosotros y por nuestros seres queridos. Fue increíble, ha sido el mejor recibimiento que he tenido en mi vida. Los niños uno a uno se fueron poco a poco despidiendo de nosotros con un: “Welcome and thank you”, y un abrazo de todos y cada uno de ellos. Como muchos son muy pequeños, los veías que te daban el abrazo en la rodilla, la sensación de tanto cariño recibido era muy especial, me sentía en una especie de nube. Ese día nos fuimos a la cama con una sensación extrañísima, pero de absoluta felicidad.

Welcome to Bamba

Un día en Bamba:

Levantarte en Bamba es levantarse en paz. Os dejo una foto que le hice a Chema un día al salir de la cabaña…como podéis ver las vistas son increíbles.

Chema con la cabaña donde dormíamos de fondo

Nada más despertarnos íbamos siempre a saludar a los niños. Si era entre semana, solo estaban por allí los más pequeños. Los fines de semana, era como despertarse en el patio de un colegio. Los niños correteando con una energía desde primera hora de la mañana…y dispuestos a salir corriendo y darnos un abrazo de buenos días nada más vernos. De verdad, no sé cómo transmitiros el cariño que nos daban. Les echamos de menos cada día…

Sinceramente cuando llegamos a Bamba no teníamos claro cuál sería nuestra labor. Íbamos dispuestos a ayudar en lo que hiciera falta…y resultó que principalmente nuestra labor era estar con los niños y dar cariño a los niños…qué sencillo parece, pero qué importante es.

De los muchos días que estuvimos en Bamba,  vamos a compartir algunas experiencias para que os hagáis a la idea de cómo es la vida del voluntario en Bamba:
Un día, les propusimos a los niños pasar un día en el taller pintando y dibujando. Como habíamos estado trabajando en el lanzamiento de mapAyuda.org, decidimos proponerles dibujar y colorear las letras, y explicar la misión del proyecto con un dibujo en la pizarra. Como podéis ver por las fotos, los niños son unos artistas y lo pasamos fenomenal…y lo más importante, a los niños les encantó.

Dibujando en el aula Bamba con los niños

MapAyuda - Help others around the world

Si decidís ir a Bamba, además de las actividades de voluntariado, tendréis la oportunidad de hacer excursiones para conocer más la zona. Os compartimos algunas de las que hicimos:

Neema Women:
Bamba además del orfanato tiene otros proyectos. Las mujeres Neema están excluidas de la sociedad y viven en zonas rurales aisladas. Se dedican al cultivo ecológico y a la elaboración de productos locales como uniformes escolares, cestas, monederas, pulseras y jabones.
El poblado se encuentra a una hora aprox de Bamba. Puedes ir en picki-picki (son gente local que te lleva en su propia moto).

Neema

Pasamos un día con ellas, nos contaron sus proyectos y nos invitaron a comer. Al terminar el voluntariado, nos movimos un poco para conocer la zona. Tuvimos la oportunidad de visitar un lago (Lake Baringo), un Safari (Nukuru National Park), ver un cascada increíble entre otros. La zona tiene una naturaleza impresionante que merece la pena explorar antes de volver.

Para terminar quiero compartir una historia impactante pero que ojalá resalte la importante labor que lleva a cabo Bamba en Kenia. Un día, nos levantamos, y vimos a Christine llorando. Nos contó que habían encontrado a un bebé abandonado en la basura…y que estaba muy mal. Tenía claros signos de desnutrición y lo llevaron al médico, y no fue muy positivo el diagnóstico. Ese día se notaba la tensión en el orfanato, un aire de tristeza y desesperación de la realidad de la zona, pero ahí estaba Rutto una vez más con su energía y su buena cara para tranquilizar a los niños y salir pitando al hospital. Volvió un poco cabizbajo y nos contó que no solo el médico había dado un mal pronóstico, sino que además ni siquiera sabía si el ministerio les iba a dejar que el niño viviera en el orfanato con el resto de niños. Os preguntaréis que, ¿cómo puede ser? Pero si le habían abandonado. Chema y yo, ese mismo día decidimos contribuir con Bamba mensualmente, y por 36€/mes a un niño tiene cubierto gran parte de lo que necesita (cobijo, ropa, escolarización…y amor, mucho amor). A los meses, nos llegó la peor de las noticias: el bebé había fallecido…no pudo salvarse.

Nota final de parte de Chema y mía:
Sentimos mucho acabar la experiencia con una historia tan triste, pero a pesar de nuestras sonrisas en las fotos, la realidad allí es aplastante. Somos conscientes de que el mundo necesita mucha ayuda, y desde aquí queremos animar/inspirar a toda la buena gente nos leéis a que contribuyáis con vuestro granito de arena. No tiene que ser a Bamba. Pero sí necesitamos conseguir un impacto colectivo a raíz de un compromiso individual. Por último, Rocío, Rutto, Christine, GRACIAS. MILLONES DE GRACIAS, por hacer de Bamba una realidad. Desde pequeños, siempre escuchamos que en África, no hay que dar pescado, sino cañas de pescar. Bamba ataca el problema incluso antes…cuando un niño es abandonado/maltratado por su familia, les acoge, les da cariño, y luego les enseña a pescar. ¿Y sabéis qué? Que lo mejor es que es una fábrica de buenas personas porque cuando creces con tanto amor, con tanto desinterés, es condición humana luchar por devolverlo a tu alrededor. Ahora es cuando uno entiende que Rutto, huérfano desde joven, y que ha dedicado toda su vida a dirigir orfanatos sin ningún tipo de interés económico y ahora dirige una fábrica de “buenas personas”.

Rutto, un genio que vive feliz :)

Escrito por

Escrito por

Rafa Navarrete

Realizado con el apoyo de

Bamba

Ubicación

Kabarnet, Condado de Baringo, Kenia

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