Que lo que hagas hoy contribuya a lo que quieres ser mañana

Thete, Distrito de Dedza, Malaui1 AñoReducción de las Desigualdades

Me llamo Lola Martínez y aunque soy abogada, hace unos años que no ejerzo como tal. Y todo por un pequeño país en el sur de África llamado Malaui. En 2017 trabajaba en un despacho en donde, pese a gustarme lo que hacía y la buena relación con mis compañeros, los horarios demenciales hicieron que una parte de mí se terminara perdiendo. Mis ganas de cooperar me han acompañado desde hace tantos años que creo firmemente que hay rasgos de nuestra personalidad que uno trae consigo. Un día le pregunté a mi madre sobre lo que podía hacer para ayudar a la gente y, desde ahí, se han ido sucediendo experiencias de voluntariado de todo tipo (con niños, mayores, personas migrantes…). Creo que esto es algo importante que, a veces, se nos olvida. Hemos asociado la idea de la cooperación a irnos fuera, sin embargo, antes de cooperar con África (o con otros continentes) hay que cooperar con nuestro entorno y, si me apuras, con nosotros mismos. No hay que embarcarse en “aventuras” soñadas, sino en proyectos vitales. Con esto, quiero decir, que todos nuestros actos deberían estar enfocados a un fin último, a un propósito y, por ello, tenemos que garantizarnos que todo lo que hacemos cumple con esa misión que todos tenemos en la vida. El continente africano siempre me llamó la atención dada la tradición misionera del colegio donde me formé. En 2014 tuve una experiencia en Costa de Marfil que, sorprendentemente, me hizo, de primeras, no querer volver. No porque fuera mala (al contrario, gracias a eso, cuento con personas fantásticas en mi vida) sino porque volví pensando que la cooperación debería tener otro significado. Todo el mundo suele decir que África te cambia la vida, pero existe una forma de contribuir también a cambiar la de los demás. Y esto se puede ir trabajando en casa. 

La decisión de irme a Malaui fue parte de un proceso de desarrollo personal con largo recorrido en el que necesitaba dar un paso más. Durante 13 meses tuve la ocasión de participar en los proyectos de Fundación Solidaridad Candelaria y África Directo en zonas rurales del país. A través de una contraparte local, brindan apoyo a colectivos vulnerables como huérfanos o personas con discapacidad o albinismo. Cada programa cuenta con un coordinador y asistente malauí, de forma que es la propia organización local la que se ocupa de la gestión y coordinación. El voluntario, por tanto, tiene un valor añadido en tanto que es una pieza fundamental para dar una visión diferente y ver posibles formas de mejorar lo que ya funciona.

Grupo de personas con discapacidad en Kanolo (Mtendere) con quienes colaboramos en un proyecto de sostenibilidad ganadera. 

Pero, para eso, es necesario conocer muy bien la estructura, la cultura, y el modo para ayudar con conocimiento de causa. De lo contrario, estaremos siempre aplicando nuestra idea de “desarrollo”. Por tanto, para mí, nunca fue una experiencia vacía y siempre tuve muy presente las opciones que Fundación Solidaridad Candelaria me brindaba al volver a España. Esta pequeña organización en la que todos son voluntarios me permitió, a mi vuelta a España, seguir colaborando con los proyectos de Malaui de la mano de personas que son auténticos ejemplos a seguir por la vocación y cariño que demuestran hacia los demás. 

El grupo de estudiantes de educación terciaria con el que garantizamos el acceso a la educación después de la secundaria para asegurarnos de que lo "invertido" en educación, genera impacto en sus vidas. 

Existen mil razones de por qué Fundación Solidaridad Candelaria y Malaui me cambiaron la vida, pero existen muchas más por las que creo que es necesario promover un voluntariado con conciencia. La filantropía sin responsabilidad carece de sentido. Por eso es importante que antes de comprometernos con cualquier experiencia, reflexionemos sobre nuestras capacidades, disposición y nivel de entrega. Este ejercicio honesto con nosotros mismos permitirá que, cuando llegue el momento, todos los riesgos e incertidumbres que provocan este tipo de cambios…disminuyan. Como seres humanos tenemos la capacidad de mostrar esta humanidad en todos nuestros actos. Por esto, uno tiene que encontrar su sitio, aquí, allí o donde sea, tratando de aportar, no con lo que mejor sabemos hacer, sino lo que intentamos hacer mejor. Y no te diré que será fácil, pero seguro que merecerá la pena. 

Pemphero es una persona con albinismo con la que colaboramos proporcionándole los recursos formativos y materiales para ganarse la vida como costurera. 

Aquí tienes más información sobre el proyecto en Malaui y la experiencia de otra voluntaria en el terreno. 

Escrito por

Escrito por

lolamartinez

Realizado con el apoyo de

Fundacion Solidaridad Candelaria

Ubicación

Thete, Distrito de Dedza, Malaui

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