De familiar a voluntaria.

Málaga, Málaga, España1 DíaSemanalSalud y Bienestar

¿Qué es y cómo llegué a AVOI?:

Hace unos años que la vida me llevó a involucrarme con AVOI. Esta asociación, además de hacerles más llevadera la estancia en el hospital a los niños de la planta de oncología con sus voluntarios, realizan varias actividades fuera del hospital para conseguir el dinero necesario para realizar mejoras en la planta de oncología del Materno Infantil de Málaga. Sin ir más lejos, lo último que han conseguido es reformar toda la planta donde se encuentran las cámaras de aislamiento, lugar donde los niños inmunodeprimidos tienen que pasar meses sin contacto. 

A mí, más por suerte que por desgracia, me tocó vivir en primera persona como se vivía en una planta de oncología infantil. Así los conocí. Todas las mañanas venía un voluntario a hacernos el día menos largo y tras superar esta experiencia, no dudé en sumarme a esta gran iniciativa. 

Mi primera experiencia con AVOI:

El primer día que fui era Nochebuena. Llegué a la sala enorme que tienen en la última planta del hospital donde guardan todos los juegos, disfraces y regalos para los niños. Éramos muchos, no nos conocíamos de nada pero todos estábamos unidos por la misma causa y la gran mayoría escondía una gran historia detrás. 

Ensayamos villancicos, envolvimos regalos, hasta teníamos un Papa Noel particular. Nos paseamos por toda la planta cantando y dando regalos a los niños, que pasaban del llanto a la felicidad en un segundo, y era gracias a nosotros. Después de vivir esta experiencia era imposible no repetir. 

A partir de ese día, cada semana iba al materno, los voluntarios nos repartíamos, unos iban a la ludoteca, otros a las habitaciones, otros a los pasillos... Ningún niño se quedaba sin su rato de desconexión.

¿Qué hacía normalmente?:

Como he dicho antes, cada día nos repartíamos en distintos sitios. Yo casi siempre estaba en la habitación que aparece en la foto. Iba a las habitaciones de los niños ingresados para avisarles que estábamos allí y ellos venían. Nos pasábamos la tarde jugando al quién es quién, a la wii (era imposible ganarles), a las cocinitas, dibujábamos e incluso jugábamos al balón. 

¿Qué aprendí?:

Mi segundo día, que los niños no me conocían prácticamente de nada, me fui a casa con tres dibujos de mi Vero, que me tuvo toda la tarde jugando a meter goles, con el besito y el abrazo de Dani y su "el próximo día te doy otra paliza a la Wii Lunichi", con los platos michelin que me preparó Sofía en la cocinita y con una deuda de "muchas muchas monedas" que aún tengo con ella. Con Nachito y su inocencia cuando le dije que mis gafas eran rayos x y podíamos ver en que habitación se escondían los Reyes Magos.. 

Cuando empecé en esto, iba siempre con la idea de lo feliz que iba a hacer a esos niños, pero la realidad es, que la felicidad me la dan ellos a mi cada vez que me sonríen, cada vez que me hacen un dibujo o cada vez que me enseñan que no hay nada tan importante. 

Desde aquí, animo a todo aquel que nunca haya estado con estos niños a pasar aunque sea un minuto con ellos, te cambian la vida y consiguen que valores lo realmente importante, aunque suene a tópico, pero es así. Ellos son así. 

Escrito por

Escrito por

lunaruedaf

Realizado con el apoyo de

AVOI (Asociación de voluntarios de oncología infantil)

Ubicación

Málaga, Málaga, España

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