Sonrisas que curan

Málaga, Málaga, España2 AñosSemanalSalud y Bienestar

EL INICIO

Todo empezó durante la última clase de Anatomía, era primavera de 2014 y nuestro profesor se despedía del curso con una charla motivacional. Se acababa primero de Medicina, solo quedaban los exámenes de junio, y ya estábamos haciendo planes para el próximo curso. Nuestro profesor nos acababa de dar la idea de hacer un voluntariado en el Hospital Materno Infantil de Málaga con la asociación AVOI. 

Durante ese verano mis compañeras Laura, Sofía y yo nos informamos y rellenamos un formulario para colaborar como voluntarias. Nos hacía mucha ilusión poder aportar nuestro granito de arena e intentar sacar una sonrisa a niños que no estaban pasando por un buen momento desde el punto de vista de la salud.

Pronto se pusieron en contacto con nosotras para que asistiéramos a un pequeño curso de formación donde aprender las funciones del voluntario y la organización en el hospital. Y... ¡Por fin! Recibimos la llamada para empezar los domingos por la mañana.

EL VOLUNTARIADO

Durante casi dos cursos estuvimos yendo a la sexta planta del hospital, allí había un sala de juegos muy grande a la que subían los niños durante la semana; en cambio, los domingos eran excepción y en lugar de eso los voluntarios bajábamos con un carrito de juegos y nos repartíamos por el hospital. Algunas veces me tocaba quedarme en una planta jugando con un montón de peques que salían de sus habitaciones para un ratito de diversión, otras veces iba directamente a la habitación de algún niño que no podía salir por motivos médicos... Pero mi favorita era la sala que había al final de la planta de oncología, equipada con consolas, materiales para manualidades y todo tipo de juegos, allí los niños solían estar ingresados temporadas más largas y el trato con ellos era más continuado.

A pesar de ser el domingo un día diferente, en el que no se podía subir a la gran sala de la última planta, los niños nos recibían con ilusión cuando al empezar la mañana íbamos habitación por habitación: "¡Ya estamos aquí! ¿Te vienes a jugar?". El objetivo era intentar que todos o la mayoría salieran de su habitación para organizar partidas de parchís, conseguir montar unos cuantos puzzles sin perder ninguna pieza, echar partidas de cartas, etc.

Creo que esas horas eran un alivio en la rutina del hospital, servían para olvidar la enfermedad aunque fuera por un rato y hacer nuevos amigos entre los que compartían "casa" por unos días. También daban muchas veces un respiro a los familiares, que solían pasar largo tiempo sin salir del hospital, incluso de la habitación. Por mi parte, pronto me olvidaba de donde estaba y me concentraba en intentar ganar alguna partida o en que la manualidad del día quedara perfecta.

La experiencia fue muy bonita, aprendí el valor de la salud y lo importante que es cuidar la infancia y la adolescencia, etapas que marcan el resto de tu vida, en las que desarrollas tu personalidad y que sin duda se ven influenciadas cuando atraviesas una enfermedad. Aprendí de la madurez que demostraban muchos de los niños con los que pasé esas mañanas de domingo y del compromiso y constancia de muchos voluntarios con los que coincidí. 

Por otro lado creo que reforzó la amistad que tenía con mis dos amigas y compañeras en esto, Sofi y Laura, con las que compartía mis impresiones, dudas, curiosidades... Como médicas pienso que nos aportó una visión más humana y desde otra perspectiva, la del paciente, que muchas veces se olvida durante la carrera. El crear vínculos más especiales con algunos de los niños que veíamos semana tras semana nos ayudaba a entender mejor su perspectiva. Un caso especial para mí fue encontrar personas conocidas en la planta, lo que me recordó que ninguno estamos libres de pasar por circunstancias parecidas y me hizo reflexionar sobre lo que esperaría al estar en su lugar.

POR QUÉ RECOMIENDO PARTICIPAR EN UN PROYECTO COMO AVOI

Muchas veces al hablar de voluntariado se piensa en lugares con un menor nivel socioeconómico, en salir de nuestro entorno, incluso en viajar a otro país; sin embargo probablemente haya muchas opciones de colaborar en tu propia ciudad o tu barrio, lo que facilita que te puedas involucrar de forma más continuada y puedas llevar a cabo un proyecto de mayor envergadura. Creo que una buena forma de empezar en este mundo es cerca de casa, descubriendo las necesidades que existen a tu alrededor.

En el caso de AVOI, es una organización con la que cualquier persona puede colaborar, el voluntariado no está restringido a ningún perfil en concreto. Además existe la opción de participar exclusivamente en actividades fuera del hospital para quien no se sienta capaz o preparado de ir allí. En todo caso es un voluntariado donde se disfruta como un niño, tu aportación como voluntario es compartir parte de tu tiempo en todo tipo de actividades lucrativas.  

Sin duda es una experiencia que recomiendo a cualquiera que tenga ganas e ilusión, puede haber momentos duros y tendrás que aprender a manejar la frustración, pues hay muchas cosas que no puedes cambiar y no siempre lograrás tus expectativas. A pesar de eso, merece la pena... ¡TE ANIMO a hacerlo! Con lo que te quedarás al llegar a casa es con los gestos de agradecimiento y las sonrisas que te han regalado ese día.

Escrito por

Escrito por

Paula

Realizado con el apoyo de

AVOI (Asociación de voluntarios de oncología infantil)

Ubicación

Málaga, Málaga, España

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