A una llamada de la esperanza

San Sebastián, Guipúzcoa, España2 DíasSemanalSalud y Bienestar

NOS NECESITAN...

La gran mayoría de las personas (incluyéndome) no somos conscientes de la cantidad de gente que se encuentra en estado de soledad y que con muy poca cosa se les alegra el día. 

Y yo... ¿cómo me di cuenta?

Desde pequeña, habitualmente llamaba a mi abuela ya que me gustaba mucho contarnos nuestro día, o más bien, contarle el mío ya que ella apenas podía comunicarse. Falleció a principios de la cuarentena, y desde luego aparte de su pérdida, cuándo más lo notaba era en el momento del día que "tocaba" llamarle. En ese momento tan duro que estábamos viviendo a nivel sanitario, siempre salía en las noticias las medidas tan restrictivas que estaban viviéndose en las residencias de ancianos y sentía la necesidad de hacer algo para ayudar. 

¿Qué me ofrecieron?

Desde Tantaka, el área de voluntariado de la Universidad de Navarra nos ofrecieron voluntariados a los alumnos para colaborar durante la cuarentena, de la mano de la ONG Grandes Amigos. Uno de los propuestos fue hacer una llamada a personas en estados de soledad y me pareció una oportunidad muy bonita de recuperar las mismas llamadas que solía hacer con mi abuela, con alguna persona a la que le podría alegrar el día con mis llamadas.  

Grandes Amigos ONG

Y ahora ¿qué?

Después de ponerme en contacto con la responsable de Grandes Amigos, me asignaron a Fernando un anciano de 90 años que se encontraba en una residencia de San Sebastián, junto a su mujer que hacía 5 años le había dado un ictus. Pasó a ser "mi abuelito". Desde ese momento, mi papel como voluntaria era el de llamar a Fernando una o varias veces por semana para darle conversación y hacerle sentir más acompañado.

Los primeros días...

Desde las primeras llamadas, conectamos un montón. Fernando, es una persona muy culta y habladora, y la situación le estaba sobrepasando al no poder hacer sus hobbies por la ciudad y el tener compañía telefónica. En las primeras llamadas, es cierto que Fernando era más distante conmigo porque no nos conocíamos y el tema del confinamiento era un poco mono tema, de manera que mi reto pasó a intentar motivarle más y evitar esos temas con él. 

Poco a poco

A medida que nos fuimos conociendo mejor, nos contábamos más nuestro día a día, y nos motivábamos con la situación que estábamos viviendo. Yo me encontraba haciendo el proyecto fin de carrera, y le contaba a Fernando todos mis avances, que además también es ingeniero, por lo que nos entendíamos muy bien y me motivaba mucho. A él le encanta leer el periódico, "hasta la letra pequeña leo" me decía y me contaba las noticias más importantes.

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A medida que aumentaban las llamadas, nos fuimos haciendo muy amigos y nos sentíamos más cerca. Fernando me contaba muchísimas experiencias que había vivido a lo largo de su vida y cuando llegaba el momento de colgar, era dónde me daba cuenta lo importante que estaba siendo la llamada para él. Nunca quería colgar, y estaba ya deseando que le volviera a llamar pronto. Para mí, también era un privilegio el poder hablar con Fernando ya que aprendía mucho con él en cada llamada sobre todo a nivel personal. La ilusión y las ganas por vivir de Fernando me las transmitía a través del teléfono, la actividad que tenía con 90 años me daba mucha vitalidad y me hacía reflexionar mucho después de cada llamada.

¿Cómo nos organizábamos?

Para poder hacer un buen acompañamiento a la persona que nos asignan, un grupo de varias voluntarios son encargados de una misma persona. De esta manera, nos organizamos para que turnándonos Fernando recibiera llamadas todos los días de la semana. Además, después de cada llamada teníamos que rellenar un formulario para hacer un seguimiento de Fernando, sobre todo de estado de ánimo para ver si necesitan otro tipo de atención.

Tarde de café con varios voluntarios

El final... 

Para Fernando realmente acabé siendo una persona muy importante y a mí me enseñó muchísimo, sobre todo en las conversaciones sobre la vida en general. Me hacía muy feliz el poder compartir mi día y que alguien me escuchase tan bien, y a la vez sentir que con una simple llamada, estaba haciendo feliz a la persona que estaba al otro lado, en este caso, Fernando. 

Posibilidad de manera presencial

Para mí fue una pena el no poder conocer en persona a Fernando, ya que al acabar la carrera me fui de San Sebastián y seguía habiendo restricciones por lo que no pude verle. En otros casos, este acompañamiento telefónico viene acompañado también de actividades a nivel presencial. 

Peine de los vientos - San Sebastián

Escrito por

Escrito por

Cristina Álvarez Serrano

Realizado con el apoyo de

ONG Grandes Amigos

Ubicación

San Sebastián, Guipúzcoa, España

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